Resumen del Informe N.° DFOE-SOS-SGP-00003-2024 sobre Acciones Climáticas en Costa Rica

Panorama General 

El informe destaca los retos globales del cambio climático, que incluyen fenómenos como el aumento del nivel del mar y eventos climáticos extremos que afectan la biodiversidad, economías y sociedades. Según el informe de la Brecha de Emisiones 2024 del PNUMA, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) han alcanzado niveles récord, con un aumento anual del 1,3% en 2023, lo que podría llevar a un aumento catastrófico de 3,1 °C en la temperatura global para finales de siglo. Para limitar el calentamiento a 1,5 °C, se subraya la necesidad de acciones colectivas e individuales. 

En Costa Rica, la Contraloría General implementó el proyecto «Climate Scanner» para evaluar la gestión climática gubernamental. Este enfoque permitió determinar que la acción climática en el país presenta un avance promedio del 70,1%, evidenciando fortalezas en los ejes de gobernanza (73,11%) y políticas públicas (82,54%). Sin embargo, persisten debilidades en la coordinación interinstitucional, la inclusividad de grupos vulnerables y la efectividad del financiamiento climático (54,4%). 

Resultados por Ejes 

Gobernanza y Políticas Públicas 

El marco legal costarricense apoya la acción climática y es coherente con el Acuerdo de París y las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC). Instrumentos como el Plan Nacional de Adaptación y el Plan Nacional de Descarbonización 2018-2050 han establecido estrategias a largo plazo para reducir emisiones y fortalecer la resiliencia climática. No obstante, existen áreas de mejora, como: 

  1. Desarticulación de políticas, lo que genera redundancias y uso ineficiente de recursos. 
  1. Falta de metas sectoriales claras para la reducción de GEI. 
  1. Coordinación interinstitucional limitada, con mecanismos que carecen de periodicidad. 
  1. Inclusión no sistemática de grupos vulnerables en la toma de decisiones. 

Financiamiento Climático 

Este eje es el más desafiante, con un cumplimiento del 54,4% de las acciones analizadas. A pesar de avances como la Taxonomía de Finanzas Sostenibles, el país carece de: 

  • Sistemas para rastrear y monitorear el gasto climático. 
  • Valoraciones completas de las necesidades de financiamiento. 
  • Mecanismos para movilizar recursos privados de forma efectiva. 

La falta de planes de financiamiento claros limita el acceso a recursos internacionales y la confianza en la gestión climática. 

Buenas Prácticas y Aprendizajes 

Se identificaron prácticas efectivas para mejorar la acción climática: 

  • Coordinación horizontal y vertical: Espacios periódicos de comunicación para alinear esfuerzos. 
  • Participación inclusiva: Involucrar a múltiples actores, incluyendo grupos vulnerables, para diseñar políticas más equitativas. 
  • Seguimiento y evaluación: Sistemas que retroalimenten el diseño de nuevas políticas. 
  • Capacitación continua: Mejorar la aceptación y comprensión de las acciones climáticas. 
  • Mapeo de financiamiento: Identificar necesidades y oportunidades para asegurar recursos adecuados. 

Desafíos Identificados 

El informe resalta varios desafíos estructurales: 

  1. Ambigüedad conceptual: Dificultad para diferenciar entre acciones ambientales generales y climáticas específicas. 
  1. Coordinación limitada: Mecanismos de articulación insuficientes entre niveles de gobierno y sectores. 
  1. Falta de inclusión: Procesos no estandarizados para identificar y priorizar grupos vulnerables. 
  1. Retroalimentación deficiente: Las lecciones aprendidas no se integran sistemáticamente en nuevas políticas. 
  1. Dependencia de financiamiento internacional: Insuficiencia de recursos propios para mantener la continuidad de las acciones climáticas. 

Conclusiones 

El informe concluye que, aunque Costa Rica ha logrado avances significativos en políticas climáticas, persisten áreas críticas que requieren atención urgente: 

  • Fortalecer el marco normativo: Crear una ley que articule de manera integral las acciones climáticas. 
  • Mejorar la coordinación: Establecer mecanismos con autoridad suficiente para dirigir esfuerzos. 
  • Definir metas claras: Establecer objetivos sectoriales de reducción de GEI. 
  • Sistematizar la inclusión: Asegurar que grupos vulnerables sean parte activa en los procesos de decisión. 
  • Aumentar la transparencia: Implementar sistemas efectivos de monitoreo y evaluación. 

Resalta la necesidad de una acción climática coordinada, inclusiva y basada en evidencia para enfrentar los retos del cambio climático y avanzar hacia una economía resiliente y sostenible. 


Descubre más desde La Ruta del Clima

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Descubre más desde La Ruta del Clima

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo