Noticias Climáticas

La (in)Justicia Climática impacta Centroamérica

Por Tania Guillén Bolaños y Adrián Martínez

Foto: ©Lloyd Fedrick

Doña Edna Valle posa delante lo que quedó de su hogar y de sus pertenencias después del paso de Iota en Bilwi, Región Autónoma del Caribe de Nicaragua. Ella y tres de sus hijos se han quedado sin hogar. Miles de familias se enfrentan a situaciones similares en Centroamérica. Los efectos del cambio climático, afectan a las poblaciones más vulnerables

Centroamérica vive actualmente días difíciles después del paso de los huracanes Eta y Iota por sus territorios. Las imágenes de las últimas semanas, recuerdan el triste paso del huracán Mitch en 1998, el que dejó miles de pérdidas de vidas humanas y afectó grandemente la economía de la región. 

El sábado 31 de octubre, el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, anunciaba que la depresión tropical Eta se convertiría en tormenta tropical. Las costas del Caribe de Nicaragua y Honduras podrían ser afectadas. En el término de dos días, Eta entró a territorio centroamericano como huracán categoría 4 a unos kilómetros al sur de Bilwi, cabecera de la Región Autónoma del CaribeNorte (RACN) de Nicaragua. Tocó tierra con vientos de al menos 209 km/h. En los primeros recuentos de daños(3), Eta dejó pérdidas de vidas, miles de personas evacuadas y daños en infraestructura y hogares centroamericanos. 

Dos semanas después, se formó en el Caribe la tormenta tropical Iota, siendo la 30va tormenta nombrada de la activa temporada de huracanes del 2020 (la más activa de los registros)(4), convirtiéndose rápidamente en en huracán de gran intensidad (categoría 5). amenazando nuevamente a la región centroamericana. Iota, al igual que Eta impactó directamente en las cercanías de Bilwi.  Reportes advierten de lo inaudito de la ocurrencia e impacto de dos huracanes, en la misma área ya a mediados de noviembre, cuando se asume que la temporada de huracanes ha terminado (5).

Según reportes Eta y Iota afectado a aproximadamente el 70% de los 6 millones de centroamericanos y pérdidas económicas de 5,000 millones de dólares (6). En Nicaragua, el gobierno reporta que aproximadamente 160,000 personas fueron evacuadas y alrededor de 11,000 permanecían en albergues hasta el 22 de noviembre, una semana después del paso de Iota. El proceso de recuento de los daños en los países de la región, recién empieza.

Vulnerabilidad de la región 

Centroamérica, por su posición geográfica y a pesar de su escasa contribución al calentamiento global, es una región vulnerable a los efectos del cambio climático. Con una población de aproximadamente 61 millones de personas, se estima que 40% está bajo la línea de pobreza (BCIE, 2020). 

La economía de la región depende aproximadamente en un 10% de sectores que son sensibles a los efectos del cambio climático, tales como la agricultura, la ganadería, la pesca. Siendo el PIB de Nicaragua el que depende más de este sector, con casi el 20%, mientras que Costa Rica en un 4,5%. Nuestras economías son débiles y crisis como la del coronavirus lo destacan, así como dejan al desnudo las inequidades que se han construido por el actual modelo económico basado en el extractivismo.

En el índice de riesgo climático para el periodo 1998-2016, Honduras y Nicaragua se ubican en el puesto 1 y 4, respectivamente, de los 10 países más afectados por eventos climáticos extremos para el período indicado (Germanwatch, 2018); principalmente por las pérdidas y daños provocados por el Huracán Mitch, que afectó a la región en octubre del año 1998. Debido a los daños provocados por el Huracán Mitch, personas migrantes de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua se beneficiaron del estatus de protección temporal (TPS), el cual evita que sean deportados a sus países de origen. En días recientes, el gobierno de Guatemala, ha indicado que debido a los graves daños de Eta, hará una solicitud al gobierno de Estados Unidos para extender este beneficio para sus nacionales.

Impactos y proyecciones de cambio climático para la región

Centroamérica ha sido identificada como la región tropical más sensible, con reducción en las precipitaciones e incremento en su variabilidad. 

El IPCC (2014), en su quinto reporte de evaluación, identificó los siguientes impactos del cambio climático en la región: incremento de temperatura, disminución de precipitación, impactos en la biodiversidad e incremento en vectores de enfermedad tales como dengue, malaria, entre otros. 

Así mismo, en el reporte sobre los 1.5ºC de calentamiento global (IPCC, 2018), se identifican incrementos en el número de días cálidos; pérdidas en la producción de granos básicos; y riesgos de conversión de los bosques húmedos en ecosistemas de sabanas o praderas, lo que tendría graves consecuencias para la biodiversidad y los medios de vida de las comunidades. Así mismo,  se prevé que disminuya el número total de los ciclones tropicales, pero ciclones más intensos (categorías 4 y 5, como Eta o Iota) podrían producirse con mayor frecuencia. 

Camino a seguir: cambio climático y COVID-19 

Además de los recientes huracanes, la región centroamericana está siendo afectada por la crisis sanitaria del COVID-19. Ambas crisis comparten causas: la degradación ambiental y de nuestros ecosistemas. 

Siendo que Centroamérica, por su localización y condiciones socio-económicas ya está siendo afectada por los fenómenos generados por el cambio climático, todas las acciones para la recuperación económica, deben priorizar acciones que contribuyan a la construcción de resiliencia en la región. La construcción de resiliencia debe ser el faro que guíe las políticas y acciones en la región. Los presupuestos nacionales no pueden seguir subsidiando actividades que contribuyen al cambio climático. Éstos deben ser consecuentes con la acción climática y el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS). 

Además, la región debe transformar su economía basada en el modelo extractivista, en donde mayormente exportamos materia prima sin ningún valor agregado. Es claro que los recursos destinados a la recuperación económica por la crisis del COVID-19 no pueden ser destinados a acciones que sean una continuación del modelo que ha generado la crisis climática y la actual crisis de salud. La reactivación post-COVID-19 debe ser una reactivación justa, sustentable y resiliente, tal como lo demandan ciertos de organizaciones y sociedad civil de la región. 

La crisis del coronavirus, no puede ser la justificación para seguir invirtiendo en opciones completamente obsoletas y que nos llevan a futuros inciertos como la energía basada en combustibles fósiles. Una buena señal de los cambios necesarios, es la decisión del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de no financiar proyectos relacionados a carbón, petróleo y gas natural.

Centroamérica en la Cumbre Climática

La Cumbre Climática COP 26 fue pospuesta al 2021 por la crisis sanitaria. Este contratiempo nos brinda la oportunidad para que los países de la región consoliden una posición común, centroamericana, en las negociaciones climáticas. Los eventos extremos que se han manifestado en Centroamérica en estas últimas semanas son el reflejo de los impactos del cambio climático y estos lesionan el bienestar de las personas, especialmente de aquellas más vulnerables. 

Lamentablemente, los daños y pérdidas que causa el cambio climático son un tema silenciado en los pasillos de negociación de la CMNUCC, pero para Centroamérica es una realidad a la que se enfrentan las  comunidades día a día. Cada año son más evidentes los golpes a las economías nacionales y locales, así como las crisis humanitarias que los impactos climáticos nos dejan. Sin embargo, este tema no cuenta con una posición del Sur Global en las negociaciones climáticas y se mantiene sin fuentes reales de financiamiento. 

¿Por qué podemos hablar de justicia y responsabilidad de la comunidad internacional ante estos eventos?

Esto se reduce al hecho que el cambio climático es causado por las personas con diferentes cuotas de responsabilidad.  El 10% de las personas más ricas (630 millones) son responsables por el 52% de las emisiones acumuladas de carbono, mientras que el 50% más pobre (3.1mil millones de personas) son responsables sólo por el 7% de las emisiones acumuladas que causan el cambio climático (OXFAM, 2020). Esta inequidad también es visible a nivel país, donde los países de Norte Global son quienes más han emitido gases de efecto invernadero para desarrollar su industria y economías (7). Es en este contexto de acción humana desigual que se ha generado el cambio climático cuyos impactos adversos  afectan desproporcionadamente a quienes son más vulnerables y son responsables en menor medida por las emisiones de carbono.  Es por esto que también podemos afirmar que los impactos adversos del cambio climático son injustos. A lo anterior, podemos agregar que los países afectados por el cambio climático, se endeudan para invertir en acciones de adaptación y construcción de resiliencia (8); así como hacerle frente a las consecuencias de fenómenos como Eta y Iota, cuando los mismos no han sido los responsables de generar el calentamiento global.

La equidad y responsabilidades comunes pero diferenciadas son principios rectores de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, en los que el Acuerdo de París también está basado. Éstos deben ser reflejados en la acción climática. Sin embargo, esto depende de la voluntad y éxito político de la región de exigir responsabilidad y justicia. Las circunstancias especiales de nuestra región, siendo una de las más afectadas y vulnerables, debe ser reconocida por la CMNUCC. La búsqueda de este reconocimiento fue liderado por Honduras durante la COP25 siendo que es un elemento clave que pudiera darnos acceso prioritario a fuentes de financiamiento y cooperación (9). Este esfuerzo topó con dificultades en la cumbre pasada pero debe mantenerse y tomar fuerza en la agenda centroamericana para las próximas negociaciones (10). Nuestros gobiernos deben ser perseverantes en este objetivo. 

 Otro tema de relevancia para nuestra región es el párrafo 51 de la Decisión 1/COP21 de la CMNUCC que obstaculiza negociar en términos de compensación y responsabilidad sobre daños y pérdidas generadas por los impactos climáticos. El artículo 8 del Acuerdo de París es interpretado por consenso en perjuicio de las poblaciones más vulnerables y en beneficio de quienes son más responsables por los daños y pérdidas. Es ante esta interpretación y sabiendo que las contribuciones nacionales siguen representando niveles de calentamiento mayores a los 1.5ºC o 2ºC, que Nicaragua señaló su desacuerdo en aprobar el Acuerdo de París, durante la COP21. Hoy, nuevamente, el tema es de relevancia. 

Centroamérica debe pronunciarse en contra de esta interpretación respecto al artículo 8 del Acuerdo de París, que niega la justicia climática a las poblaciones afectadas. Pedir  compensación es un derecho y justamente deberían recibir hoy nuestras comunidades vulnerables. 

Estos temas no son bien recibidos por los países desarrollados pero son un reflejo nítido de las necesidades que tenemos en Centroamérica. Necesitamos justicia climática y una respuesta estructural de la comunidad internacional. La COP26 ha nombrado Anne-Marie Trevelyan como campeona internacional de adaptación y resiliencia, por lo que debemos aprovechar esta oportunidad para iniciar un diálogo serio sobre nuestras prioridades en la preparación y durante la próxima cumbre climática. Este diálogo debe estar centrado en la responsabilidad de la comunidad internacional y el deber de tomar acciones concretas.


Si usted quiere apoyar a comunidades afectadas por los huracanes Eta y Iota, aquí más información: 


Centroamérica debe cerrar filas en torno a sus prioridades reformulando sus posiciones país en cuanto al contexto e intereses de la región. El cambio climático fuerza el retroceso del desarrollo de nuestra región, amenaza su capacidad de darnos sustento y hogar, y violenta nuestros derechos humanos

A diferencia de la crisis que ha generado el COVID-19, que esperamos haberla superado en un par de años (sin menospreciar la crisis económica que está generando y sus efectos ); la crisis climática es de mucho más largo plazo. Es una crisis, que dependiendo de nuestro actuar hoy, tendrá mayores y peores repercusiones de las que ya experimentamos. Centroamérica es el ejemplo de ello. Cuando hablamos de cambio climático ya no hablamos solamente de las generaciones futuras, porque el cambio climático es ya nuestro presente. Quienes son y serán los más afectados son las poblaciones más vulnerables alrededor del mundo, que además tienen menos recursos para recuperarse de eventos extremos que se prevén más intensos a mayor calentamiento global. La acción climática no se puede seguir postergando, porque para regiones como Centroamérica, ello puede representar la sobrevivencia. 


(1)Tania Guillén Bolaños es investigadora nicaragüense y estudiante de doctorado de la Universidad de Hamburgo, Alemania. Es parte del equipo técnico (ad honorem) del Grupo de Financiamiento Climático para América Latina y el Caribe (GFLAC). Da seguimiento a las negociaciones internacionales sobre cambio climático desde hace 10 años. Participó en la elaboración del reporte del IPCC sobre los 1.5ºC de calentamiento global (2018), como científica de capítulo y autora contribuyente. Es alumni de la beca internacional de protección del clima otorgada por la Fundación Alexander von Humboldt de Alemania. 

(2)Adrián Martínez Blanco es Director de La Ruta del Clima y estudiante de doctorado de la Universidad del Este de Finlandia. Experto en gobernanza climática y participación del público en las decisiones climáticas. Investiga sobre temas relacionados con el cambio climático, derechos humanos e impactos climáticos. Es un alumni de la  beca internacional de protección del clima otorgada por la Fundación Alexander von Humboldt de Alemania. 

Fuentes: (3) https://www.dw.com/es/crece-la-dimensi%C3%B3n-de-los-da%C3%B1os-dejados-por-eta-en-centroam%C3%A9rica/a-55526772 (4) https://www.noaa.gov/media-release/record-breaking-atlantic-hurricane-season-draws-to-end (5) https://thephoenix.substack.com/p/humanitarian-emergency-in-central (6) https://elpais.com/internacional/2020-11-24/centroamerica-pide-ayuda-para-reconstruirse-tras-los-huracanes-somos-victimas-del-cambio-climatico.html?fbclid=IwAR0kKLvXZBzBUqeAYAEs2QW4i_hWZ52FLFNS7l3IoSscUh5PyOi0H-1-3C4 (7) https://www.climatewatchdata.org/ (8) https://unfccc.int/sites/default/files/resource/2018%20BA%20Technical%20Report%20Final%20Feb%202019.pdf (9) https://unfccc.int/sites/default/files/resource/message_to_parties_ii_cop_%2025_cmp_15_cma%202.pdf (10) https://mma.gob.cl/wp-content/uploads/2020/03/Carta-LAC-Circunstancias-Especiales-Espanol.pdf

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