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Chile Aumenta la Ambición Climática

Foto: Cissa Ferreira

Chile lanzó la actualización de su compromiso climáticos a largo plazo este 9 de abril, trazando un camino hacia la carbono neutralidad y la ambición climática en un momento en el que se necesitan medidas urgentes. Al establecer un objetivo de pico temprano de emisiones y proponer una fecha para la carbono neutralidad, la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC) de Chile representa una mejora importante de los compromisos anteriores de la nación.

Chile, que aún ocupa la Presidencia de la COP – Conferencia de la ONU sobre cambio climático, es uno de los primeros países en presentar formalmente su NDC actualizada. Al hacerlo, ha ayudado a preparar el escenario para lo que se espera que sea un año histórico en el aumento de la ambición climática mundial. Otras naciones, como Japón y Singapur, han publicado sus NDCs actualizadas pero con un contenido muy por debajo de los modestos objetivos establecidos en el Acuerdo de París.

Si bien el NDC actualizado de Chile es mucho más compatible con el Acuerdo de París que su versión anterior, queda por ver cómo se implementará la eliminación del carbón que ha sido propuesta, y si el gobierno está abordando adecuadamente las dimensiones socioambientales del cambio climático.

El Año para la Ambición

El 2020 es un año crítico para la política climática porque los países deberían actualizar sus compromisos climáticos y se incia un ciclo de cada cinco años para su revisión. Actualmente, hay pocas naciones encaminadas a cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, por lo que los próximos meses serán absolutamente críticos para lograr compromisos más sólidos.

Además de Chile, las Islas Marshall, Surinam, Noruega, la República de Moldavia, Singapur y Japón ya han presentado planes climáticos actualizados. Aunque es alentador que estos países estén actuando de manera temprana, muchos de sus nuevos NDC son muy decepcionantes.

El NDC revisado de Japón presentado a fines de marzo, mantiene su compromiso de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, para el 2030 respecto a sus niveles del 2013, en solo un 26 por ciento. Esto fue ampliamente criticado por el Instituto de Recursos Mundiales. El plan actualizado no incluye suficientes acciones para abordar la dependencia del carbón. Japón suministra un tercio de su electricidad a base de carbón. Los compromisos poco ambiciosos del quinto emisor más grande del mundo representan un gran revés para la ambición climática global.

Singapur presentó un compromiso climático actualizado que establece un objetivo de emisiones máximas de 65 MtCO2e cerca del 2030 y apunta a una reducción del 36 por ciento en la intensidad de emisiones para el 2030 respecto a sus niveles del 2005. Su NDC no tiene un calendario definitivo para las emisiones netas cero.

El NDC de Noruega tiene como objetivo reducir las emisiones al menos un 50 por ciento para el 2030 respecto a sus niveles de 1990. Si bien este es un paso hacia adelante respecto al objetivo de un 40 por ciento en su plan inicial, Climate Action Tracker todavía califica este plan como insuficiente para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París.

Chile Intensifica Ambición

Los objetivos climáticos revisados de Chile representan una mejora importante de su primer NDC, el cual tenía objetivos para el 2030 que fueron calificados como “altamente insuficientes” por Climate Action Tracker. El NDC original estableció un objetivo incondicional de reducir sus emisiones de CO2 por unidad de PIB, en un 30 por ciento por debajo de sus niveles del 2007 para el 2030, y estableció un objetivo condicional de una reducción del un 35 a 45 por ciento en las emisiones.

El NDC actualizado es mucho más completo. El nuevo documento de Chile contiene componentes de mitigación, adaptación e integración, además basa estos componentes en un pilar social que vincula las dimensiones climáticas y socioambientales.

En términos de mitigación, Chile se ha comprometido a un nivel de emisiones de gases de efecto invernadero de 95 MtCO2e para el 2030, estableciendo una fecha objetivo para 2025 para las emisiones máximas. Chile también busca aprovechar su plan de descarbonización lanzado el año pasado y lograr la neutralidad de los gases de efecto invernadero para el 2050 al disminuir las emisiones, y al aumentar y mantener los sumideros de carbono naturales. El documento también reafirma el compromiso de Chile de eliminar las centrales eléctricas de carbón para el 2040.

El NDC revisado también aborda el tema del carbono negro, un contaminante del calentamiento climático que proviene de fuentes tales como la quema de motores de gas y diesel y plantas de energía a carbón. Este contaminante es una fuente importante de contaminación en las ciudades chilenas. Si bien el NDC original habló sobre la importancia de reducir los niveles de carbono negro, no ofreció un calendario para hacerlo. El plan revisado tiene como objetivo reducir las emisiones totales de carbono negro en al menos un 25 por ciento para el 2030 desde los niveles del 2016.

“Obviamente que está por verse cómo se va implementar, pero parece que es una base bastante importante, además especialmente considerando que el tema de carbono negro no es algo que muchos países estén considerando aún en sus políticas climáticas, y es muy importante hacerlo”

Florencia Ortúzar, Asesora Legal con la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA)

La inclusión del pilar social en la NDC revisada de Chile es un paso importante para una nación que se ha tambaleado por varios meses a raíz de protestas por temas socio-económicos. El pilar social busca incorporar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU de la Agenda 2030, en cada compromiso del NDC, y enfocarse en una transición justa hacia una economía baja en carbono y resistente al clima.

“Si vamos a tener que hacer cambios drásticos para poder enfrentarnos a la crisis climática, es super importante que esto vaya con un enfoque de derechos humanos, porque sino, como ha pasado muchas veces las soluciones terminan siendo peores que la enfermedad. Entonces eso es algo que yo creo que es muy celebrable de la nueva NDC,”

Florencia Ortúzar, Asesora Legal con la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA)

Oportunidad para Mejora

Si bien Chile ha mostrado su liderazgo cuando se trata de aumentar la ambición climática, su trayectoria ambiental ha sido mixta. El gobierno chileno se ha involucrado en un “doble discurso” sobre el carbón y se negó a firmar y ratificar el Acuerdo de Escazú, un tratado ambiental regional entre las naciones de América Latina y el Caribe para proteger los derechos humanos de los defensores ambientales y proporcionar acceso público a la información. Chile también mostró un liderazgo “irresponsablemente débil“, cuando presidió las negociaciones climáticas de la ONU en Madrid en diciembre pasado que tuvieron un resultado desastroso.

Aunque su NDC revisada se encuentra entre las mejores presentadas hasta la fecha, todavía hay debilidades clave que deben abordarse.

“Hay áreas que continúan siendo oportunidades de mejora en el NDC de Chile, como avanzar sus emisiones en el año pico hasta 2023, expandir el uso de soluciones basadas en la naturaleza de los ecosistemas naturales, así como tomar en cuenta de las grandes posibilidades que puede dar la planificación sostenible de las ciudades y los cambios de patrones de consumo de la ciudadania.”

Manuel Pulgar-Vidal, líder de la práctica mundial de clima y energía de WWF.

Tampoco está claro qué tan comprometido está realmente el gobierno chileno con la neutralidad de los gases de efecto invernadero. El plan de descarbonización nacional que presentó el año pasado deja muchas preguntas sin respuesta sobre cómo el país se librará de los combustibles fósiles.

“El plan de descarbonización no es una política pública que el estado Chileno presente con modificaciones reglamentarias, que haga que las empresas tengan que descarbonizar la matriz del país. (…) Acá es un compromiso voluntario donde dependemos 100% de la voluntad de las empresas.”

Estefania González, Coordinadora de Campañas de Greenpeace

González también expresó dudas sobre si el pilar social abordaba adecuadamente los desafíos socioambientales que enfrenta Chile. Ella fue particularmente crítica sobre cómo el NDC aborda el agua en el componente de adaptación, señalando la actual crisis del agua en Chile y cómo el acceso al agua se ha convertido en un problema importante durante la pandemia COVID-19.

Incluso, si Chile es capaz de eliminar el carbón de su matriz eléctrica para el 2040, puede que no sea lo suficientemente rápido para quienes sufren en las zonas de sacrificio del país. Estas son áreas en donde se concentra el procesamiento industrial y la extracción de recursos naturales, obligándolo a esas comunidades a asumir los costos ambientales y de daños a la salud de estas actividades. Todas las plantas de carbón del país están ubicadas en cinco provincias a lo largo de la costa chilena.

“Si tú lo miras desde el punto de vista de la gente, que vive en las zonas de sacrificio ¿me vas a condenar 20 años más? O sea, es inaceptable”

Florencia Ortúzar, Asesora Legal con la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA)

Si bien estas y otras preocupaciones persisten sobre los compromisos climáticos de Chile, su NDC actualizada brinda cierta esperanza de que otras naciones tomen en serio el Acuerdo de París y presenten objetivos ambiciosos antes de la Cumbre Climática de la ONU – COP26.

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