COP25

La Postura de Chile Sobre el Carbón es un “Doble Discurso”

“Coal”by weak_hope is está licenciado bajo under CC BY-SA 2.0

Por Sam Goodman y Adrián Martínez

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, anunció recientemente el plan de descarbonización de su país a la vez que se prepara para albergar la conferencia anual de las partes del  Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en Santiago este diciembre.

Piñera estableció como objetivo alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2050, el cual se enfoca en la eliminación gradual de las 28 centrales eléctricas de carbón de Chile. A pesar de sus fallas, el plan representa un gran paso hacia adelante para el país en contraste a sus compromisos climáticos anteriores, incluido su Contribución Determinada Nacionalmente (NDC, por sus siglas en inglés) que ha sido descrita como “críticamente insuficiente.”

¿Un camino hacia la neutralidad del carbono?

El anuncio de descarbonización de Piñera se centró en cerrar ocho de las plantas de carbón más antiguas del país para el año 2024, reduciendo la producción de carbón en un 19%. El plan busca eliminar completamente el carbón para el año 2040, poniendo al país en un camino para hacer que sus compromisos climáticos sean compatibles la meta de los 2 ° C.

Mientras que Climate Action Tracker consideró el plan como un “paso importante”, otros están decepcionados por la falta de detalle, ambición y rendición de cuentas del plan. A esta altura, no existe una política para garantizar que el carbón se elimine gradualmente para el año 2040 y ha habido una falta de transparencia en cuanto a como el gobierno y la industria realizarán estos cambios.

La Directora Ejecutiva de Chile Sustentable, Sara Larraín, cree que el carbón podría eliminarse tan pronto como para el año 2030 y que la ronda inicial de cierres carece de ambición. “8 centrales, 7 de las cuáles tienen más que 40 años, prácticamente no estaban generando,” dijo ella. “Y por lo tanto, en el fondo, fue un saludo a la bandera. Fue un anuncio con poca relevancia.”

Con Chile presidiendo sobre la COP25, la Directora Ejecutiva de la Fundación Terram, Flavia Liberona, comentó que “el plan es tremendamente poco ambicioso. Nos deja a otro país en un lugar de liderazgo.”

Un ‘doble discurso’

El plan de Piñera para eliminar el carbón fue debilitado por la apertura de una nueva central eléctrica de carbón en la ciudad portuaria de Mejillones, en el norte de Chile, apenas unas semanas antes de anunciar su plan de descarbonización. Se dice que esta nueva planta de carbón va ser la última construida en Chile.

La multinacional francesa ENGIE, que construyó a la nueva planta y cerró dos de sus centrales más antiguas en la ciudad portuaria de Tocopilla, afirma estar tomando medidas para cumplir con el nuevo plan de descarbonización. Sin embargo, muchos notaron rápidamente que la nueva planta en Mejillones tiene una capacidad operativa de 375 MW, que es más del doble de la capacidad de las dos centrales de Tocopilla. Este tipo de “discurso doble,” como lo llamó Larraín, socava la eliminación gradual de carbón de Piñera.

Zonas del sacrificio

La producción de carbón y la economía extractivista de Chile depende actualmente de las “Zonas de Sacrificio” ubicadas en cinco provincias a lo largo de la costa de la nación.

Las “Zonas de Sacrificio” se refieren a las áreas en donde se concentra el procesamiento industrial y la extracción de recursos naturales, lo que obliga a estas áreas soportar los grandes impactos ambientales y a la salud producto de estas actividades. La exposición a contaminantes atmosféricos producidos por estas plantas de carbón y de otras actividades industriales, ha tenido un costo devastador en las comunidades. Estas zonas afectan desproporcionadamente a poblaciones pobres y vulnerables.

Las 28 centrales de carbón están ubicadas dentro de las cinco zonas de sacrificio a lo largo de la costa del Pacífico en Mejillones (8), Tocopilla (7), Huasco (5), Puchuncací (5) y Coronel (3).

Fuente: Fundación Terram

El fracaso de las empresas de carbón y otras compañías en proteger al bienestar de estas comunidades ha sido fuente de mucha controversia. Organizaciones tales como Mujeres de Zona de Sacrificio Quintero – Puchuncaví en Resistencia (MUZOSARE) y la ONG Defensoria Ambiental han estado luchando en los tribunales por un ambiente limpio. Estas luchas han sido motivadas por las intoxicaciones masivas sufridas el año pasado, así como los graves impactos a la salud y el ambiente que continuamente enfrentan estas comunidades.

Fuente: Fundación Terram

Las empresas extranjeras reinan.

Los intereses extranjeros juegan un papel importante en la generación de energía a base del carbón. Un poco más de la mitad de estas centrales son operadas por AES Gener, cuya empresa matriz es la empresa estadounidense, Corporation AES, mientras que la compañía francesa ENGIE y la italiana Enel operan la mayor parte del resto.

Empresas propietarias de las Termoeléctricas a Carbón operando en el SIC+SING – 2016
Fuente: Chile Sustentable (March 2017)

Chile no es un importante productor de carbón y depende de las importaciones. Mientras que Colombia le proporciona a Chile la gran mayoría de su carbón, los Estados Unidos y Australia también son proveedores. A nivel nacional, el carbón se extrae en pequeñas cantidades de la región de Magallanes, en la isla de Riesgo, en el sur, pero, como dijo Larraín, este carbón es de baja calidad en comparación con el de Colombia.

Siguiendo los pasos de Bachelet

Si bien el nuevo plan de descarbonización dista mucho de ser perfecto, se basa en el progreso logrado por la ex-Presidenta Michelle Bachelet.

Bachelet, quien implementó el primer impuesto al carbono en el continente y mejoró enormemente la capacidad eólica y solar de Chile, también, declaró que Chile comenzaría a eliminar el carbón en enero del 2018. Su gobierno llegó a un acuerdo con las principales empresas de servicios públicos para que las nuevas centrales de carbón no se construyeran sin incluir tecnología de captura y almacenamiento de carbono.

“Anticipando nuestros compromisos con el Acuerdo de París y gracias a la colaboración de las empresas generadoras, Chile tendrá un desarrollo descarbonizado. No construiremos más centrales termoeléctricas a carbón, y gradualmente cerraremos y reemplazaremos las que existen,” escribió Bachelet en Twitter.

Despejando el camino a la COP25

Si bien el anuncio de descarbonización de Piñera representa un paso en la dirección correcta para Chile, hay mucho trabajo por hacer antes de la COP25.

Quizás lo más importante es que Chile no es signatario del Acuerdo de Escazú, que busca proteger los derechos de los defensores ambientales, el derecho de participación, información y justicia ambiental. Chile fue uno de los primeros países que en el año 2012 se comprometió a liderar un proceso de negociación para el Acuerdo de Escazú. Si bien Chile jugó un papel clave en el período previo al acuerdo, no ha tomado ninguna medida significativa para firmarlo. Sin embargo, ya dieciséis países de la región han firmado al tratado y dos ya lo han ratificado.

América Latina es la región más peligrosa del mundo para los activistas ambientales, y es imperativo que Chile asuma un papel de liderazgo en la región al respecto. El actuar de Chile deberá diferenciarse de las políticas deplorables del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, cuya agenda anti-ambiental y anti-derechos humanos está perturbando a la región.

“Es muy relevante para nosotros que el gobierno firme y ratifique el Acuerdo de Escazú. No lo ha hecho y nos tiene sumamente preocupadas,” dijo Liberona.

Chile ha demostrado que quiere ser reconocido como un líder climático por la comunidad internacional. Sin embargo, la falta de claridad en su plan de descarbonización y la falta de voluntad para adoptar algo tan fundamental como el Acuerdo de Escazú ha dejado a muchos decepcionados del país anfitrión de este año.

Deja un comentario