Desarrollo Sostenible

Conozca a Steve Morrison: El Primer Ministro Australiano amante del carbón

Foto: Primer Ministro  de Australia Scott Morrison https://www.greenleft.org.au

Un compromiso con el carbón

Scott Morrison es un político evangélico de 50 años, conocido por defender la industria del carbón en su país. Siguiendo los pasos de políticos de otros países como Estados Unidos de America (EE.UU.), Morrison ha roto la tradición australiana de mantener la política australiana secular. Sin embargo, no es lo único que tiene en común con los políticos EE.UU., el desinterés por el cambio climático y la defensa de los combustibles fósiles como el carbón están en el centro de su propuesta política.

Con una piedra de carbón en la mano, Scott Morrison defendió su compromiso con la industria del carbón y exhaltó la dependencia de Australia en esta fuente energética, definiéndola como la base de la prosperidad del país. Australia, cuya meta de reducción de emisiones no se encuentra entre las más ambiciosas del planeta, parece seguir determinada en construir un futuro a base del carbón.

“Esto es carbón, no tengan miedo, no tengas miedo. Carbón. Fue desenterrado por hombres y mujeres que viven en los distritos electorales de quienes ocupan cargos. El carbón ha asegurado durante 100 años que Australia haya disfrutado de una ventaja comparativa de energía, que ha brindado prosperidad a las empresas australianas y ha asegurado que la industria australiana se haya mantenido competitiva en el mercado global. La oposición tienen un miedo patológico ideológico al carbón. No hay una oficial palabra para ‘carbonofobia’. Pero esa es la melodía que afecta a la oposición. “ Primer Ministro de Australia – Scott Morrison

Foto Twitter: 350 Australia

Las críticas no se han hecho esperar y en eventos de activismo mundial como #RiseForClimate, las ONGs han enviado mensajes claros  hacia el gobierno autraliano sobre su descontento por las políticas climáticas o bien por la ausencia de políticas que permitan proteger el clima. Morrison asumió la dirección su país luego de un conflicto interno  provocado por una propuesta de reforma energética y legislación sobre metas climáticas. Esto desembocó en una pérdida de confianza respecto al pasado Primer Ministro, siendo el cuarto primer ministro en ser removido por su propio partido desde el 2010. En este ambiente político inestable, el lobby de la industria del carbón juega una rol significativo en la política y el mensaje a favor de este combustible fósil no se esconde en la posición oficial del gobierno Australiano.

“El lobby del carbón en Australia es el más poderoso del país y ha detenido efectivamente la acción climática de los gobiernos federales durante la última década. De hecho, el lobby del carbón es capaz de quitar a los Primeros Ministros y elevar sus intereses. Nuestro último primer ministro fue retirado hace unas semanas cuando intentó aprobar una política energética muy débil que incluía legislar objetivos de reducción de emisiones. Fue reemplazado por su Tesorero, quien el año pasado ingresó al Parlamento con una pieza de carbón para llamar la atención y cuyo Jefe de Estado Mayor era un cabildero muy importante de la industria del carbón.” Glen Klatovsky – 350 Australia

Carbón y más carbón para el mundo

La dependencia Australiana en el carbón se refleja en la generación eléctrica del país. En 2017, Australia generó 159.144,6 GWh utilizando carbón, esto representa apróximadamente un 33.1% del total de energía generada utilizando combustibles no-renovables y renovables. Sin embargo, la generación eléctrica no es el motor de la industria del carbón sino su exportación.

“Australia es el exportador de carbón número 1 del mundo y el 84% de nuestro suministro eléctrico nacional proviene de centrales eléctricas de carbón.”  Glen Klatovsky – ONG 350 Australia

En 2017, Australia rompió los records de exportación de carbón. Ese año se exportaron 200 millones (Mt) toneladas métricas de carbón térmico y 172 Mt de carbón con fines metalúrgicos. Las exportaciones de carbón para Australia significaron el año pasado un ingreso de  $56.5 billiones de dolares, un incremento del 35% comparado con el 2016.

El destino principal del carbón es Asia y en especial el Sudeste Asiático, donde  la utilización de plantas de generación eléctrica en base del carbón se están desarrollando gracias a nuevas inversiones.  Sin embargo, regiones como América Latina no se quedan atrás. Por ejemplo países como Argentina, Brazil, Chile, Mexico y Uruguay importan grandes cantidades de este combustible fósil.

Queensland es una de las principales regiones exportadores de carbón autraliano. Por ejemplo, solo de esta región se exportaron en 2017 hacia Latinoamérica, unas 6,579,044 toneladas de carbón con diferentes propósitos, lo que representa un intercambio de unos $1,272,357,708 dólares australianos (aproximandamente $898.182.753,23 USD). Claramente alguién no quiere dejar de ver estos ingresos a pesar de que estamos poniendo el riesgo el futuro del planeta. Sin embargo, al ponerlo en contexto, es un número relativamente pequeño comparado con las 184,774,347 toneladas exportadas hacia Asia desde Australia.

Foto Twitter Greenpeace

¿Y donde dejamos el Acuerdo? Ah sí …. en París

La meta para el 2030 de Australia respecto al cambio climático implica reducir entre un 26% a un 28% sus emisiones de carbono respecto a los niveles del año 2005. Sobre estas metas climáticas el Ministerio de Ambiente y Energía publica que “Australia tiene una historia orgullosa de cumplir y superar nuestros compromisos internacionales sobre el cambio climático.”  Este discurso no aparenta calzar con lo que el Primer Ministro comenta ni lo que los expertos esperan para los próximos años.

Un reporte de la organización NDEVR Environmental alerta que Australia ha roto su record de emisiones de carbono por tercer año consecutivo y que siguiendo con este patrón no cumplirá con la meta del Acuerdo de París. Esta organización insta al gobierno Australiano a establecer una meta nacional basada en la ciencia, que concuerde con mantener el incremento de temperatura del planeta bajo los  2C.

“Nuestro NDC actual es muy débil y se cumplirá en gran medida sin que el gobierno federal tome ninguna medida, ya se cumple por medio de que nuestro antiguo sector de la energía del carbón se retire y sea reemplazado por renovables y gas.Glen Klatovsky – ONG 350 Australia

En otras palabras, que colaboren con el cumplimiento de la meta menos ambiciosa del Acuerdo de París. Recordemos que el IPCC dejó claro en su último reporte, que para lograr la meta de mantener el incremento de la temperatura de la tierra en 1.5C debemos ser más ambiciosos en cuanto a la mitigación y un sector clave es la transición con energías renovables en la generación eléctrica. Claramente, esto no calza con una agenda energética basada en el carbón.

Según el periodico The Guardian, el Primer Ministro  Australiano se refirió sobre la meta de reducción de emisiones diciendo que:

“No, nosotros no … no estamos obligados a ninguno de ellos. Tampoco estamos obligados a invertir dinero en ese gran fondo climático. Nosotros tampoco vamos a hacer eso. No voy a gastar dinero en conferencias globales sobre el clima y todas esas tonterías.”  Primer Ministro de Australia – Scott Morrison

Claramente Australia toma una dirección más sutil que otros países para mantenerse en el camino del carbón, al no retirarse del Acuerdo de París busca cuidar sus relaciones estratégicas con países del Pacífico para los cuales el cambio climático es un tema vital. Para Australia, esta estrategia puede protejer en el corto plazo la ventanja comparativa que le provee el carbón a la industria como fuente de energía. Sin embargo, aún en el presente, los impactos adversos que genera el cambio climático están generando daños que tal vez sean irreversibles, como la ex-Secretaria de la UNFCCC, Christiana Figueres lo dijo bien claro:


Esta estrategia es un impedimento para la acción climática global, donde el resultado final depende de que todos los países aporten con reducciones de emisiones ambiciosas y tengan una política sincera hacia las metas del Acuerdo de París.

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