Derechos Humanos

Las mujeres alimentan el mundo

Mujeres alimentan al mundo

Mujeres alimentan al mundo

Este pasado 8 de marzo se conmemoró el Día Internacional de la Mujer y en la huelga internacional que realizaron miles de mujeres alrededor del mundo, se alzó la voz con respecto a varios temas asociados al trabajo: desigualdad en salarios y oportunidades, doble y hasta triple jornada, trabajos invisibilizados.
Siendo así, me gustaría señalar uno de los trabajos poco valorados que realizan las mujeres: el trabajo agrícola. El trabajo de las mujeres en la agricultura ha sido invisibilizado por el  sistema capitalista moderno-colonial y patriarcal y su proyecto de “desarrollo” o “maldesarrollo”, como lo llama Vandana Shiva, en tanto en que este proyecto está basado en un concepto patriarcal de productividad en el cual la naturaleza como las mujeres son vistas como objetos pasivos de explotación para el uso del hombre;  es un Proyecto hegemónico que invisibiliza los proyectos distintos puesto que los considera como improductivos porque no producen capital aunque sí aportan a la soberanía alimentaria.

#8Marzo Día internacional de la mujer: las mujeres que trabajan la tierra

En el sector agrícola las mujeres son generadoras de alimentos tanto como de ingresos económicos: según la FAO (2012) las mujeres representan entre el 60% y 90% de la producción total de alimentos y en América Latina específicamente la mujer constituye aproximadamente un 20% de la mano de obra agrícola. Según Valenzuela (2012) en la región el 78,5% de las mujeres rurales están incorporadas activamente en el trabajo agrícola a partir de los 15 años y hasta los 59.

 Women are the world’s biodiversity experts, nutritional experts, and economists who know how to produce more using less. Woman make the most significant contribution to food security by producing more than half the world’s food and providing more than 80% of the food needs of food-insecure households and regions (Shiva, 2016).

Además, gran parte de su trabajo va de la mano con estrategias de conservación: los recursos naturales son vitales para su subsistencia y la de sus familias.

Cambio Climático y Género

Hablemos ahora de cambio climático: sabemos que hombres y mujeres sufren las consecuencias adversas del cambio climático de forma diferenciada. Las mujeres y los hombres no tienen el mismo acceso a los recursos ni a las oportunidades (educación, salud, recursos naturales, propiedades, etc.), es decir, existen “factores y mecanismos sociales, económicos y culturales que mantienen a la mujer en una situación de desventaja y subordinación con respecto al hombre” (USAID, 2007). Por ejemplo, dos terceras partes de las personas menores de edad del mundo que no asisten a la escuela, son niñas; una de cada tres mujeres ha sufrido violencia de género; aproximadamente 70% de quienes viven con menos de un dólar diario son mujeres; además ellas reciben solo el 10% de los ingresos del mundo y son dueñas de solo el 1% de las propiedades (UNICEF, 2016).

También es necesario resaltar que no todas las mujeres sufren el cambio climático de manera igual, entran en juego otras categorías sociales que aumentan la desigualdad: raza, clase, etnia, nacionalidad, etc. Las mujeres agricultoras de países del “Tercer Mundo” son uno de los grupos sociales más afectados por los efectos adversos del cambio climático, precisamente porque las largas sequías, el aumento en las precipitaciones, la intensidad de los desastres naturales afecta la materia prima de su trabajo, de la subsistencia y soberanía alimentaria tanto de ellas como de sus familias y comunidades.

Las mujeres en la acción climática

Sin embargo, a pesar de este contexto de desigualdad, las mujeres tienen un gran potencial, no sólo de adaptarse sino de aportar conocimientos y experiencias valiosas para la creación de políticas y estrategias de adaptación que reduzcan el riesgo ante la amenaza no solo para ellas sino para la comunidad en general.

Esta capacidad de las mujeres se ha reflejado en las luchas y resistencias que ellas, alrededor del mundo, que han ejercido históricamente ante el uso capitalista y devastador de los recursos naturales, ante la expropiación de sus tierras y las tierras de sus comunidades. Su capacidad también se refleja  en su importante protagonismo en la agricultura de subsistencia a pesar de las consecuencias de un modelo neoliberal.

Aquí radica la importancia de las luchas de las mujeres por la tierra. Las mujeres han supuesto el principal parachoques del mundo proletario frente a las hambrunas provocadas por el régimen neoliberal del Banco Mundial. Ellas han sido las principales oponentes frente a la exigencia neoliberal de que sean los «precios del mercado» los que determinen quién debe vivir y quién debe morir, y son ellas las que han proporcionado un modelo práctico para la reproducción de la vida bajo un modelo no comercial. (Federici, 2013).

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