De la Revolución Industrial a la Revolución Energética:

Potencial en energías renovables de la región LAC y Colombia.

El Cambio climático es un fenómeno que ha existido desde siempre, sólo que en los últimos años se ha acelerado. Aproximadamente desde la segunda mitad del siglo XVIII con la Revolución Industrial y sus consecuentes cambios como el uso de los medios de transporte, la utilización de las máquinas, el asentamiento en nuevos territorios o el crecimiento poblacional, no sólo trajeron consigo avances en términos de mayor productividad y un sentido de “progreso” para aquellos países que lograron impulsar sus economías de esta forma, sino que el uso de combustibles fósiles en los procesos productivos y demás actividades humanas, también han provocado hasta el día de hoy, un aumento creciente en las emisiones de los Gases de Efecto Invernadero (GEI) que en sus consecuencias más conocidas, produce afectación en la capa de ozono –encargada de mantener una temperatura adecuada para que garantizar la vida en la tierra- generando un aumento gradual de la temperatura que es conocido como calentamiento global. Esto significa, fenómenos del niño y la niña más largos y más frecuentes, inviernos más fuertes, sequías más largas o veranos más calientes (Vea: Las cicatrices del calentamiento global desde la revolución industrial).

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En este caso, si nos ponemos a pensar en que gran parte de esta problemática ha sido consecuencia de los tipos de fuentes energéticas que se han venido usando desde entonces, podríamos también decir que una gran opción sería pensar en otras fuentes de energías distintas a las provenientes de los combustibles fósiles. Hoy en día, denominamos a estos tipos de energías alternativas como “energías renovables” o “energías limpias”. Por un lado, está el hecho de que las energías no renovables, como su nombre lo indica, son limitadas, su capacidad de regeneración es muy lenta, pero sobre todo, durante su extracción, procesamiento, comercialización y final uso y disposición provocan graves afectaciones al planeta. Entre las fuentes de energía no renovables encontramos el carbón, el petróleo, el gas natural y la energía nuclear.

Estas razones, han puesto al mundo a buscar otros tipos de fuentes de energía, cuyo interés –como ya se mencionó- no sólo radica en solucionar una escasez del producto, sino en responder a una reducción urgente y necesaria de las emisiones de GEI a nivel local, regional y global, buscando fuentes de energía renovables y limpias.  Las energías renovables, son aquellas que se aprovechan de recursos considerados inagotables como el sol (solar), el viento (eólica), los cuerpos de agua como embalses, ríos (hidráulica) y mares (mareomotriz), la vegetación (biomasa) o el calor interno de la tierra (geotérmica).


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