Una Transición Reparadora plantea que la transición energética solo será justa si incorpora reparaciones climáticas por los daños históricos causados por los combustibles fósiles, destacando que estas no son opcionales sino una obligación legal basada en derechos humanos. El documento critica la falta de atención estructural a las pérdidas y daños en la gobernanza climática global, la insuficiencia de financiamiento y la ausencia de mecanismos de rendición de cuentas, y propone un marco integral que incluya responsabilidad para Estados y empresas, reparación a comunidades afectadas —especialmente en el Sur Global— y la transformación del modelo económico para evitar repetir injusticias. En esencia, advierte que sin reparación, la transición corre el riesgo de perpetuar las desigualdades que originaron la crisis climática.