En muchas comunidades de Centroamérica, la crisis climática ya es parte de la vida diaria. No se siente solo en datos o gráficos. Se vive en cosechas perdidas, ríos que cambian y casas afectadas por lluvias intensas.
En Honduras, El Salvador y Guatemala, muchas familias enfrentan sequías prolongadas, inundaciones y pérdida de medios de vida. Estos impactos se acumulan con el tiempo y afectan la seguridad alimentaria, la economía local y los ecosistemas.
Sin embargo, estas experiencias pocas veces aparecen en los debates internacionales sobre cambio climático. Las historias de las comunidades suelen quedar fuera de las decisiones globales.
El informe “Memoria del daño y lucha por la reparación” busca cambiar esta situación. El documento recoge experiencias de los territorios y analiza los impactos del cambio climático en la región.
También conecta estas vivencias con el debate global sobre daños y pérdidas y la necesidad de reparaciones climáticas.
Reconocer el daño es un paso necesario para avanzar hacia la justicia climática. También es clave para construir soluciones que respondan a las realidades de las comunidades.
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