¿COP32? Sí. Porque la COP31 volvió a demostrar una realidad incómoda: los daños y pérdidas siguen siendo uno de los temas más abandonados dentro de las negociaciones climáticas internacionales. Mientras las comunidades de América Latina y el Caribe enfrentan impactos cada vez más severos del cambio climático, el tercer pilar de la acción climática continúa sin recibir la atención política, el financiamiento y la respuesta institucional que requiere.
Por esa razón, organizaciones, movimientos sociales y personas defensoras de la justicia climática impulsan la Declaración Camino hacia la COP32: Reparaciones para Abya Yala, una iniciativa que busca organizar a la región para que las reparaciones climáticas ocupen el lugar que les corresponde dentro de la gobernanza climática internacional.
No podemos permitir que vuelva a ocurrir lo mismo. Tenemos que luchar para que se establezca un ítem permanente de agenda sobre daños y pérdidas dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Resulta inaceptable que millones de personas sufran pérdidas económicas y no económicas, desplazamientos, destrucción de medios de vida y afectaciones irreversibles a sus territorios mientras las negociaciones internacionales continúan relegando el tema a espacios marginales.
La realidad es clara: el tercer pilar de la acción climática no se discute adecuadamente, no se financia a la escala necesaria y tampoco obliga a quienes son responsables del daño climático a actuar conforme a sus obligaciones. Esta situación debe cambiar.
Por ello, la Coalición de Reparaciones hace un llamado para construir una agenda política sólida de cara a la COP32, basada en el reconocimiento de las reparaciones climáticas como un componente esencial de la justicia climática. Esto implica fortalecer los mecanismos internacionales existentes, garantizar financiamiento suficiente y sin endeudamiento para las comunidades afectadas, implementar las opiniones consultivas de los tribunales internacionales y avanzar hacia mecanismos nacionales e internacionales que permitan reparar efectivamente los daños sufridos.
La transición justa también debe ser parte de esta conversación. No podemos hablar de soluciones climáticas mientras se reproducen nuevas formas de extractivismo o se trasladan los costos de la crisis a las comunidades más vulnerables. Una transición verdaderamente justa debe ser también una transición reparadora.
En Antalya, durante la COP31, seguiremos impulsando una agenda de reparaciones climáticas a la altura de las obligaciones legales internacionales sobre daños y pérdidas. Levantaremos la voz para romper el círculo de silencio que algunos países desarrollados han construido alrededor de las responsabilidades históricas y actuales por el daño climático.
El Camino hacia la COP32 comienza ahora. Es un llamado a organizarnos, a construir alianzas y a exigir que las reparaciones climáticas dejen de ser un tema invisible. Porque sin reparación no hay justicia climática. Porque sin responsabilidad no hay solución duradera. Y porque los pueblos de Abya Yala merecen respuestas acordes con la magnitud de la crisis que enfrentan.
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